Mi momento de relax, por la desdramatización que supone el mundo de la moda, mi parte frívola de entre mis muchas partes, desde la humildad y con afán de nada más que divertirme.





domingo, 4 de abril de 2010

Quiero unos tacones de infarto.


Me muero por unos tacones altísimos y no me voy a engañar autoconvenciéndome de lo contrario, los veo y los quiero. El caso es que han sido varios intentos fallidos en los que por muy poco me decido a llevármelos pero el miedo me puede; El miedo a no poder andar con libertad, a torcerme un tobillo, tropezarme o sufrir tanto dolor que termine por arrepentirme.

No estoy hablando de tacones de 8 centímetos,
pues de esos tengo unos cuantos, estoy hablando de algo casi inhumano e insufrible pero a lo que no puedo resistirme. De momento no he dado un paso, que más tarde o más temprano terminaré por dar.

Pensareis que es una tontería dudar sobre algo tan simple como es el hacerme con unos tacones de 14 centímetros, pero os aseguro, que siempre que me encuentro frente a ellos, me cuesta horrores decidirme, además, me cabreo conmigo misma y con el mundo. La sensación es cercana a una ansiedad momentánea, (gracias a Díos, por otro lado).

A lo máximo que he llegado es a unas cuñas de 10 centímetros, que, de momento, es lo máximo que mis pies pueden soportar, ya veremos que sucede más adelante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario